
Su desarrollada capacidad visual le permite al colibrí elegir de forma precisa un punto de referencia en la flor, que le sirve como guía para producir un equilibrio motor a fin de lograr la estabilización en pleno vuelo. El núcleo pretectal confiere estabilidad a los movimientos del ojo, habilidad que, a su vez, posibilita que el pequeño pájaro estabilice sus movimientos.