
No hay ojos más lindos, que los de un colibrí. “Puedes cazar mis lágrimas, las gotas del rocío, el canto del tijul o del zorzal; los ojos de los peces, al ser humano, a la cultura de un pueblo, al planeta tierra o cazar a las estrellas con la guerra de las galaxias; pero jamás podrás cazar el libre vuelo de la imaginación poética del movimiento por la unidad de la naturaleza y de la humanidad, cuyo fundamento es el amor a la vida”. Juan Almendares