
El vuelo del colibrí es sorprendente. El batir de alas es tan veloz que apenas se intuye. Eso les permite alcanzar grandes velocidades, pero también realizar proezas como detenerse o retroceder. Toda esa capacidad de los colibríes implica un metabolismo acelerado y un gran consumo de energía. Para compensarlo toman abundante agua, y se alimentan unas 300 veces al día. Según uno de los sitios web, para un humano sería como comer 130 kilos de pan y beber 150 litros de agua...