
Francisco es un niño indigena que vive en la Sierra Norte de Puebla, su inocencia es tan inmensa y pura como su hermosa sonrisa. Su familia baila en el grupo de "Los Negritos", donde muestran su labor en las festividades religiosas del lugar. Esta vez me puse a jugar de diversas maneras con los chamacos, cuando estuvieron seguros que no comía ni mordía, entonces se fueron relajando, pero Francisco se resistía, cubría su rostro detrás de los hilos negros de su sombrero, cuando otro niño se dio cuenta de esto, entonces me ponía la mano frente al lente y no me dejaba disparar, entonces comenzó otro juego, yo movía la cámara tratando de esquivar la mano y el la volvía a poner frente a la cara de Francisco, por fin en un momento se animó a sacar su carita mientras la mano lo protegía de mi lente, un pequeño descuido del protector y ahí pude traerme un pedacito de esa enorme felicidad e inocencia.