
La campana María, es una de 3 existentes en el mundo con estas dimenciones monumentales, una está en Ciudad del Vaticano, otra en la catedral de Ciudad de México y ésta, en la catedral de la ciudad de Puebla, se puede caminar por su orilla cómodamente y se dice que dentro cabe un jinete montado en su caballo. Cuenta la leyenda que por su enorme tamaño y su peso era imposible subirla, lo cual solo fue posible gracias a los ángeles quienes lograron la empresa de colocarla en la torre norte de la catedral. La verdad no es así, para su colocación se tuvo que construir una rampa de madera de aproximadamente 2 kilómetros de largo, obvio esto resulta descabellado si pensamos que la rampa fue hecha en línea recta. La rampa se montó en zig-zag y en caracol al rededor de la torre y del propio edificio de la catedral con un método de andamios, cubriendo la longitud de 2 kilómetros para lograr un ángulo suave y poder subir la campana tirando de ella. Otra fase es, que si se consideran las arcadas de la torre, sería imposible introducirla por alguna de ellas, así que la campana se colocó cuando aun la torre no tenía los techos, es decir, que se introdujo desde la parte superior aun descubierta y sosteniéndola con fuertes travesaños de madera, andamios y cadenas, posteriormente se construyeron los techos y se colocaron las estructuras que soportarían la enorme campana. Ingeniería y arquitectura del virreinato, así de simple y fácil, en épocas muy posteriores se sustituyeron esos travesaños de madera por vigas de acero macizo... como dato curiuoso, durante la construcción de la catedral de Puebla, no hubo un solo muerto ni accidente...